Si bien el uso de fundas peneanas hechas de diversos materiales como lino, cortezas duras de frutas, carey, piel, seda y papel engrasado ha sido popular en numerosas sociedades de la antigüedad, lo más seguro es que no se hayan empleado como protección contra enfermedades de transmisión sexual.
La invención de fundas hechas de tripas de oveja se le ha atribuido con insistencia a un tal doctor Condom, Cundum o incluso Quondam durante el reinado de Carlos II.
La siguiente innovación tecnológica que afectó al condón fue la vulcanización del caucho, lo cual facilitó la producción de condones más baratos con una gran calidad. Los primeros condones de caucho aparecieron aproximadamente en los inicios del siglo XX.
Los condones son la única forma eficaz de prevenir enfermedades de transmisión sexual como: sida, hepatitis, sífilis, gonorrea, etc.
Los condones son: fáciles de usar, no tienen efectos secundarios (p. ej., alergias relacionadas con el látex) y son relativamente confiables.